A finales de los años noventa el internet en Colombia era un artículo de lujo donde para conectarse además de pagar una mensualidad había que pagar las altas tarifas de telefonía fija debido al largo tiempo de uso. Antes de la llegada del internet a mi ciudad natal, Santa Marta, recuerdo que mi primera aproximación con el mundo de la interconexión digital fué a través de un proveedor de red, cuyo nombre no recuerdo, que brindaba información básica y que para conectarse a ella había que marcar a Barranquilla lo que incrementaba el costo debido a que en ese entonces era tarifa de larga distancia.
Hasta que un día llegó la magia, un amigo que estudiaba en la Universidad de los Andes en Bogotá, nos compartió a varios los controladores y configuraciones para windows 3.1 con los que podríamos acceder al Internet de esa universidad, esa fue la primera vez que recuerde que pude ver una página web en un navegador, Netscape. Aunque en esa época internet era muy limitado y carecía de dinamismo era la llegada de un nuevo paradigma, a muchos se nos encendió la llama de la curiosidad por este nuevo mundo, en ese momento no se me pasaba por la cabeza, y creería que a muchos, todas las posibilidades y oportunidades que iba a brindar esa nueva tecnología.
Por esos años amigos y conocidos estábamos terminando el colegio algunos antes otros después, unos se quedaban en la ciudad, otros se iban ya sea al exterior a estudiar o de intercambio, las comunicaciones no eran tan fáciles como ahora que se tiene al mundo en la palma de la mano. En esa misma época existía una aplicación de mensajería que se hizo muy popular llamada ICQ que cuando cada persona creaba su cuenta le asignaba un identificador numérico único (UIN), como si fuera un número telefónico y con el que otros podían iniciar una conversación por medio de un chat de texto principalmente, aunque también brindaba mensajería de voz y video.
De ahí me surgió la idea, en el año 1997, de crear una página web donde, con la ayuda de algunos colaboradores, queríamos que fuera un “directorio telefónico” donde los amigos que se encontraban en diferentes partes del mundo pudieran encontrar información de contacto, bien sea su ICQ UIN o su correo electrónico, para que así pudieran “acercarse” digitalmente y a su vez fuera un sitio donde se pudiera encontrar información general acerca de Santa Marta, intentar contar su historia y mostrar sus bondades y promocionar sus sitios turísticos más emblemáticos. No recuerdo bien si al mismo tiempo de ahí que yo digo entre risas y con tono jocoso que fuimos los “precursores del facebook”.
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