Blanca Contreras prepara los mejores fritos de Plato, Magdalena
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Al parque del hombre caimán en Plato, municipio del Magdalena, se le sumó un sitio turístico que se ha convertido en parada obligatoria para quienes visitan este lugar, los fritos de doña Blanca Nieves Contreras deleitan con su color amarillo brillante, su textura esponjosa y su exquisito sabor.
Es imperdible visitar la vitrina de productos que ofrece Blanca, beneficiaria del programa Familias con Bienestar, es una mujer que a sus 45 años de edad se ve ágil, eficiente y preparada en la venta de fritos. Ella, junto a su esposo Gabriel Eduardo Caro, un hombre de 56 años, trabajador, callado, tímido pero seguro al momento de hablar y atender a los clientes.
Plato, Magdalena es un municipio con 57 mil habitantes aproximadamente, ubicado a orillas del Rio Magdalena, es un pequeño pueblo que posee una actividad comercial muy dinámica. Los fritos de Doña Blanca, sin duda alguna, hacen parte de la lista de citas a cumplir, se encuentran en la terraza de su casa situada en el barrio 8 de Diciembre.
Blanca siempre soñó con tener una vida digna, tanto para su esposo y sus hijos, esta mujer aprendió a hacer los fritos siguiendo los pasos de su hermana mayor. Cuenta que la necesidad la obligó a rebuscarse en las calles vendiendo diferentes productos.
“Cuando fuimos desplazados de la finca donde vivíamos, en Las Palmas (Bolívar) corregimiento de San Jacinto, en el año 1996, decidí llegar a Plato con las manos vacías y con mis cinco hijos porque no quería que vivieran la masacre que se estaba perpetuando en ese lugar”, narra Blanca con tristeza al recordar ese episodio de su vida.
Fueron amenazados por el grupo paramilitar de Salvatore Mancusso. Asegura Gabriel que no salían ni prendían la televisión por el miedo que producía la presencia de los paramilitares en esa zona. “Había mucho silencio, se observaba como ellos tomaban rehenes y los mataban. En la noche se escuchaban los disparos, era una masacre total”, dice.
Sin embargo, al llegar a Plato la situación era aún más complicada, había muchos guerrilleros y no se podía decir que eran campesinos porque los podían asesinar.
Comenta Blanca que “hubo muchas personas que mataron porque había que guardar silencio para los paramilitares, en Plato quemaban casas y dañaban fincas en esa época”.
Luego de pasar esos trágicos días, llegó con sus hijos y su esposo a vivir en la casa de su hermano Julio Contreras. En 1998, logró tener una vivienda propia, y con un préstamo en la fundación Mundo Mujer, emprendió la idea de hacer fritos, empanadas, deditos, arepas y patacones. Con las ganancias pagaba los préstamos y al mismo tiempo invertía en la construcción de su casa y el desarrollo del negocio.
Se levanta a la 1:40 de la madrugada a preparar los tintos que su esposo Gabriel sale desde las 3 de la mañana a vender. Es tan cumplidora, responsable y ordenada en sus cuentas, que hace todo tipo de préstamos con la fundación Mundo Mujer desde el 2008.
Todos los días vende, a las seis de la tarde sale a la comercialización esta vitrina llena de sabor. Al día hace 80 mil pesos, y mientras ella prepara los productos, Gabriel se encarga de venderlos y atender a la clientela. Todas las arepas rellenas, deditos de queso, patacones, papas rellenas y empanadas tienen un valor de 500 pesos.
“Tengo dos estufas en las que preparo los fritos desde las dos de la tarde y a las seis salen los fritos a la venta. Hago todos a base de maíz. Aproximadamente diario preparo entre 250 y 300”, señala Blanca.
Es agradecida con la vida, a pesar de las dificultades y obstáculos que se le han presentado, hoy en día, tiene una hija docente y otra estudiando administración de empresas. Su hijo menor tiene siete años y le gustaría apoyarlo en una de sus pasiones, el fútbol. Dice no querer abandonar a sus hijos ni a sus nietos por nada del mundo.
Le gustan las charlas que practican en Familias con Bienestar, precisamente, su casa es epicentro de reuniones para charlas educativas. Blanca aconseja vivir sanamente y no gastar mucho dinero en placeres pasajeros. Sin duda alguna, es una mujer que hace respetar su nombre, es limpia, pura, sincera. Su hogar y su famosa venta de fritos, es un ejemplo de vida, superación y persistencia.
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